jueves, 27 de marzo de 2014

Dieta sana y equilibrada: claves


La calidad y cantidad de alimentos que tomemos a lo largo de nuestra vida, nos marca las claves para influir en nuestra salud. Ningún alimento por sí solo aporta al cuerpo todos los nutrientes que éste necesita para obtener la energía necesaria, crecer, y conservarse, de manera que si queremos que nuestro organismo funcione correctamente y que nuestro sistema inmunológico  se mantenga fuerte y sea capaz de protegernos adecuadamente, resulta fundamental que optemos por una dieta variada y equilibrada.

Todos los expertos en nutrición afirman que la mayoría de las personas debería consumir una mayor cantidad de alimentos feculentos básicos, fruta y verdura, y reducir la proporción de azúcar y grasas, sobre todo de las que proceden de alimentos de origen animal y de los productos lácteos. Dichas cantidades dietéticas pueden variar en determinadas circunstancias, por ejemplo durante una enfermedad o cuando la persona  hace ejercicio de forma intensiva.



También nuestro estado de salud depende de los líquidos que bebamos. Nuestro cuerpo está compuesto básicamente de agua, y el agua es uno de los elementos más importantes que consumimos. Si nuestro consumo de líquidos es equilibrado, nuestro cuerpo se mantendrá hidratado, lo que repercutirá en un correcto funcionamiento del mismo.

Una dieta sana y equilibrada no tiene por qué contener necesariamente carne o pescado. Muchas personas optan por una dieta sermivegetariana, vegetariana o vegetariana estricta por motivos morales, religiosos o de salud. Las dietas vegetarianas pueden resultar muy sanas, siempre que sean equilibradas y aporten todas las proteínas, vitaminas y minerales que el cuerpo precisa.

Por lo tanto, las claves de una dieta sana y equilibrada es que sea variada. En ella se debe incluir alimentos de todos los grupos alimenticios, hidratos de carbono, fibra, grasas, proteínas, vitaminas y minerales, todo ello en proporciones saludables. Así mismo hay que tener en cuenta otros aspectos, tales como ingerir una cantidad adecuada de calorías y beber lo necesario. Y es que, la dieta de las personas que viven en países mediterráneos pueden servir como modelo de las pautas nutricionales a seguir.

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